martes, 14 de julio de 2009
No lo escribí yo, nunca lo haría... pero es interesante
Me pusieron un clavito en el pecho, y martillaron despacito. primero uno, despues dos y tres golpes, hasta que la punta salio por el otro lado. A veces se me olvida, y me molesta, a veces duele, cuando me acuesto boca abajo, cuando me pongo una polera muy ajustada (cuando me acuerdo de que sigue ahí). Hoy quise tomar un alicate y arrancarlo pero no pude, tal vez con un hilo y la puerta como un diente de leche, o mejor dejar que se absorba, que se absorba hasta que forme parte de mí. y cuando hagan mi autopsia, y lo vean, que digan, que digan fuerte, como para resfregárselo al muerto. Ésta es otra que murió con una pena adentro.
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